
Entre todos los campos de batalla en Vietnam, ninguno fué más difícil y peligroso que el área del Mekong , donde vivía la población civil más numerosa del país, y donde se encontraban las concentraciones más numerosas de guerrilleros comunistas del Vietcong. Allí luchó el joven cruceño Hermann Doelger Landívar.
El periodo más candente de la Guerra de Vietnam fue la Ofensiva del Tet (29 de Enero a 4 de Marzo de 1968), cuando 400.000 guerilleros Vietcong reforzados por 275.000 soldados Norvietnamitas atacaron más de cien ciudades y pueblos en la República de Vietnam del Sur.
En tan extremas circunstancias, la unidad de Hermann se hizo merecedora a la "Comendación Presidencial" por heroísmo extraordinario, que es la más alta distinción que se confiere a una unidad del ejército de los Estados Unidos, y que fué otorgada por el Presidente Nixon al 3er Batallón, 47 Regimiento de la Novena División de Infantería por acciones excepcionalmente arriesgadas y heroicas durante el tiempo que Hermann estuvo en ella.
En la Comendación Presidencial se incluyen las batallas por la retoma de las ciudades de Can Tho y My Tho (donde se luchó casa por casa y cuerpo a cuerpo para expulsar de la zona urbana a un enemigo parapetado tras la población civil), y las ofensivas de Vinh Long y Cai Lai (para más información y fotografías ver nuestro portal digital www.recuerdogerman.org).
El 17 de Marzo de 1968 Hermann Doelger Landívar cayó en la provincia de Dinh Tuong, luchando contra unidades del Vietcong apoyadas por los batallones 141 y 209 de la Séptima División del ejército de Vietnam del Norte. Un emotivo monumento de granito que se encuentra situado junto al Washington Memorial, honra a los miles de soldados que dieron sus vidas en Vietnam. El nombre de Hermann se encuentra inscrito en el panel 45 E Línea 10, junto al de sus companeros caidos con él.
Quienes crean que Hermann se enlistó en el ejército por recibir un sueldo, sencillamente no conocieron a este joven extraordinario que había pasado parte de su vida en Europa, hablaba tres idiomas y tenía un mundo por delante. Además ignoran que un soldado en tiempos de la Guerra de Vietnam recibía una paga nominal, a cambio de la cual tenía que adentrarse en una de las selvas más densas y húmedas del Asia en busca de uno de los enemigos más mortíferos de la historia, cargando 20 kilos extra de peso, atravesando lodazales donde cada paso requería un esfuerzo extraordinario, enfrentando emboscadas y trampas mortales, y luchando contra la guerrilla más brutal y experimentada del mundo, con conocimientos adquiridos durante siglos en luchas recurrentes de expansión, contracción, fragmentación y división nacional.
Quienes crean que Hermann no tenía justificación para combatir en Vietnam ignoran nuestra propia historia nacional. Si recordamos a Warnes y a Arenales, que vinieron para combatir por nuestras libertades en El Pari y La Florida, y si en Junín y Ayacucho las tropas que luchaban por nuestra independencia provenían de Ecuador, Venezuela, Colombia, Chile, Argentina, y hasta de Gran Bretaña (6.000 británicos lucharon con el ejército libertador), ¿porqué no vamos a honrar con orgullo y reconocimiento a un cruceño que también dió su vida luchando por la causa de la libertad en otras tierras?
Hermann murió en la flor de la juventud, pero en verdad puede decirse que tuvo una vida plena. De carácter emprendedor y decidido, a los diez años de edad y sin que nadie lo supiera se consiguió un cajón de lustrabotas; un domingo, su madre fué a la Plaza Principal y lo vió lustrando zapatos y cobrando por su trabajo, tal como hacían los muchachos del pueblo en aquella época.
Dotado de gran curiosidad, en su juventud viajó por Europa y conoció Austria, Suiza, España, Holanda, Bélgica y Francia. Ademas vió cómo era la vida en los países comunistas, visitando la entonces Alemania Oriental, Checoslovaquia, Polonia y Hungría. Al cumplir los 20 años también visitó Yugoslavia, Rumania, Bulgaria, Grecia, Turquía, Siria, Irak e Irán, en una aventura casi impensable para un joven cruceño en el año de 1964. Si bien es cierto que muchos han llegado a tener una larga vida, tambien es cierto que muy pocos han vivido con mayor intensidad.
Hermann Doelger Landívar quería a Santa Cruz con pasión, y muchos factores seguramente influyeron para llevarlo a tomar la decisión de dejar esta tierra y escoger el camino más arriesgado que pueda elegir un ser humano. Entre ellos estuvo el seguir los pasos de su padre, militar de carrera que recibió la Cruz de Hierro por su valor durante la Primera Guerra Mundial y que llegó a Bolivia en 1932 como parte del grupo del General Kundt para asesorar al ejército boliviano en la Guerra del Chaco. Tambien influyó en su decisión el presenciar los efectos del comunismo en Europa Oriental. Además, el conocer y tener amistad con miembros del 10o. Grupo de Fuerzas Especiales (los llamados Boínas Verdes) estacionado en Bad Tolz, tierra de sus antepasados donde pasó parte de su adolescencia.
El correr del tiempo ha permitido valorar con objetividad el esfuerzo y sacrificio de Hermann y el de tantos otros que compartieron su lucha, y la historia ya ha dado su veredicto final: los diez años que duró la Guerra de Vietnam sirvieron para detener el expansionismo comunista en el Asia, que después de Vietnam y tras instalar sus campos de matanza en Cambodia no volvió a levantar cabeza internacionalmente. Esto permitió a los llamados “tigres del Asia” (Hong Kong, Taiwan, Singapur y Corea del Sur) consolidar los beneficios del libre mercado en la region e impactar el curso de la historia. Como resultado, hoy más de 1.500 millones de seres humanos en el sudeste asiático han salido de la pobreza y viven en democracia y prosperidad, y el comunismo como movimiento mundial ha sido archivado entre los más tristes recuerdos de la historia.
Con inmenso orgullo y reconocimiento decimos que Hermann Doelger Landívar no murió en vano. A el y a sus compañeros los recordamos con aquella frase tallada en piedra que conmemora a quienes dieron sus vidas para preservar los valores universales más preciados: “Viajero que llegas, no pases de largo, detente un momento y piensa que hemos muerto defendiendo tus libertades”.
Familiares y amigos de Hermann Doelger Landívar
Misa in memoriam hoy Domingo en la Iglesia Catedral a hs. 7:30 p.m.
Para más información y fotografías de Hermann, favor visitar www.recuerdogerman.org